lunes, 16 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
martes, 3 de abril de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
Nueva Direccion - Charlas Gratuitas Fundacion Fobia Club

Hemos cambiado el lugar, donde brindamos nuestras charlas semanales, orientativas, abiertas y gratuitas.
Ahora estas se brindaran, en la sede central del Fobia Club,
TODOS LOS MARTES
A LAS 18.30 HS.,
EN PACHECO DE MELO 1827, PISO 5,
CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES.
Como contamos con capacidad limitada, les aconsejamos llamen para anotarse al 4806-1119.
Saludos
martes, 7 de febrero de 2012
Dicen que la fobia social puede generar violencia y adicciones

Se estima que el 13 % de la población está expuesto a sufrirla. Así lo revelaron especialistas en el tema, quienes alertaron que cada vez se detectan más casos de adolescentes con esta patología psiquiátrica.
Situaciones de adicciones y hechos de violencia pueden llegar a ser desencadenados cuando los casos de fobia social se mantienen en el tiempo sin un tratamiento adecuado. Así lo advirtieron especialistas que también indicaron que esta enfermedad psiquiátrica se detecta cada vez más en adolescentes.
Además, resaltaron la importancia de un acertado diagnóstico para iniciar un tratamiento eficaz. Los psicólogos que trabajan en este tema toman estadísticas realizadas en Estados Unidos que indican que el 13 % de la población tiene predisposición a tener fobia social.
Se trata de la cuarta enfermedad psiquiátrica a nivel mundial. La fobia social se entiende como un trastorno crónico que lleva a la persona a sentir ansiedad irracional cuando se expone a reuniones públicas.
Esto hace que el sujeto se vaya aislando de su entorno, no puedan salir, dejen de viajar en transporte público y hasta abandonen sus estudios. El sentimiento permanente de ansiedad en lugares públicos va acompañado de mareos, palpitaciones y sensaciones de desmayo.
“Actualmente, si bien no existe una estadística detallada, la fobia social se detecta cada vez más en los adolescentes. Tiene un peso significativo el hecho de que interfiere con el rendimiento escolar y la socialización en la escuela”, explicó el psicólogo Gustavo Bustamante, director general de la Fundación Fobia Club.
Tradicionalmente, esta patología era detectada en la adultez. Fobia Club es una de las entidades especializadas en el tratamiento de esta patología y la difusión de sus características para su prevención.
Las actividades y servicios de Fobia Club son gratuitos. En diálogo con La Unión, Bustamante dijo: “Se está acercando a la fundación gente cada vez más joven, aunque no se ha registrado un aumento generalizado de casos”.
Las características de la fobia social hacen que muchas veces se la confunda con una exagerada timidez. Bustamante alertó que “existe un subdiagnóstico por desinformación que hace que el comienzo del tratamiento se dilate”. Los tratamientos que se implementan desde Fobia Club son grupales, sin dejar de atender la particularidad de cada caso.
“La fobia social es algo muy delicado que puede llevar a las adicciones de distinto tipo y al aislamiento total del sujeto”, sostuvo el psicólogo, quien remarcó, también, que muchos pacientes “sufren constantes hostigamientos en el ámbito social por tener esta patología, lo que suele terminar en situaciones violentas. Es una patología que no elige clase social”.
Con respecto a la atención de la problemática en otros espacios, Bustamante dijo que “ahora en algunos hospitales públicos se están abriendo espacios para abordar temas relacionados, como por ejemplo, la timidez y de allí se llega a detectar la fobia social”.
Para el especialista, el desafío por delante es “articular un trabajo con las escuelas primarias para detectar en esos ámbitos los problemas de fobia social”.
EN PRIMERA PERSONA
En la página web de la Fundación Fobia Club, muchas personas han volcado sus testimonios de vida con respecto a esta patología.
“Soy paciente de la fundación desde hace un año y medio por padecer fobia social aunque esto se remita en mi infancia al ser tímida y posteriormente en la adolescencia”, señala Mirta Gamarra.
La mujer explica que siempre tuvo problemas para relacionarse con las personas: “En la secundaria era tan callada que me asignaban apodos como `la mudita´”, recuerda y revela: “Pensaba que la timidez iba a ir superándola pero ocurrió todo lo contrario porque evitaba toda situación de exposición para no sufrir las burlas. De esta manera dejé de salir de casa limitando mi vida, encerrada en mi habitación en un estado depresivo”.
Cuando Mirta se exponía socialmente “manifestaba síntomas como taquicardia, enrojecimiento facial, temblores en todo el cuerpo, ganas de orinar, sensación de mareos o de desmayos, faltas de aire y miedo de morirme, entre otros”. Sumada a esta situación, la mujer vivió la incomprensión de su familia que argumentaba que lo que padecía era sólo un capricho.
“Todo esto me perjudicó cuando viajaba en algún medio de transporte, para hablar con personas de cualquier sexo y edad, inventaba excusas para evitar la situación, por ejemplo; decía que estaba engripada o tenía dolor de cabeza, cuando salía a bailar recurría al alcohol para desinhibirme”, narra Mirta Gamarra.
En cuanto al Fobia Club, resalta que con el tratamiento que comenzó allí dejó de estar deprimida y angustiada: “Por una vez en mi vida me sentí comprendida al igual que otros con la misma situación dentro del grupo de terapia”.
Como una mejora clara de su situación, la mujer subraya que comenzó a viajar tranquila en medios de transporte, estableció un diálogo más fluido con familiares y amigos y pudo terminar su carrera universitaria de Trabajo Social.
Por su parte, Sabrina es modelo pero reconoce que se ponía mal ante situaciones que implicaran la presencia de más de 10 personas. “Hace ya seis meses que voy al Fobia Club y todo es más que positivo.
Estoy más relajada. Si me pongo colorada no me preocupo tanto; es más, me río porque no es nada malo y con el tiempo sé que no va a ocurrir más porque estoy distinta”, relata. Sabrina destaca la ayuda que se brinda en el grupo.
“Estar con gente que siente cosas parecidas también hace que uno se sienta contenido”, agrega. En tanto, Sebastián Fortunato recuerda que sus primeros ataques de pánico y fobia social se produjeron en 2003, en su último año de la secundaria.
“Apenas entraba al aula me empezaba a ahogar y a faltar el aire. Yo no entendía lo me que pasaba”, relata en su testimonio que aparece en la web del Fobia Club. El joven recuerda que sus padres solían ir a buscarlo a la escuela porque tenía constantes ahogos y falta de aire.
“Incluso tuve discusiones con ellos ya que se pensaban que les estaba haciendo el cuento de ‘me hago el enfermo para faltar al colegio’, añade en su relato. Fortunato dijo que tras los primeros encuentros con los grupos del Fobia Club pudo descubrir su problemática y comenzar a superarla.
http://www.launion.com.ar/?p=73430
miércoles, 18 de enero de 2012
VIDEOS FAVORITOS YOUTUBE CANAL FUNDACION FOBIA CLUB
http://www.youtube.com/playlist?list=FL4J7xfG9kpoeKG14O2LOtgg&feature=mh_lolz
domingo, 8 de enero de 2012
Ataques de pánico, cada vez más frecuentes

Los padece entre 5 y 8% de la población y ahora se detectan más temprano. Recomiendan ponerse en manos de un psiquiatra.
Escuchar que alguien tiene "ataques de pánico" hasta hace algunos años suscitaba sorpresa y hasta incredulidad, pero con el tiempo se tornó más habitual y hoy casi todo el mundo conoce algún caso cercano.
Lo cierto es que cada vez se diagnostican más: se estima que entre 5 y 8% de la población los padece, aunque sólo 8 de cada 100 pacientes que sufren estos síntomas inesperados se halla en manos de un especialista en psiquiatría. Y en muchos casos hasta transcurren años sin que el paciente sea correctamente diagnosticado.
Las mayores exigencias de la vida actual van generando en los individuos sentimientos de inseguridad que devienen en trastornos de ansiedad, de los cuales su ejemplo más grave es el ataque de pánico, ya que tiene consecuencias somáticas (a nivel orgánico), explicó la psicóloga Hebe Fernández.
Su colega Gustavo Bustamante, director general de la Fundación Fobia Club, sostiene que a esto hay que agregar el hecho de que "gracias a la circulación de mayor cantidad de información sobre el tema hay cada vez más autodiagnóstico por parte de los pacientes y por ello tratamientos más tempranos". Asimismo, los profesionales conocen cada vez más sobre el tema y por ende tienen más herramientas para tratarlo.
Bustamante aclaró que no se trata de una problemática nueva sino que puede encontrarse bibliografía al respecto ya por el siglo XVIII, aunque su estudio era incipiente.
De qué se trata
El ataque de pánico es uno de los trastornos de ansiedad que más se incrementaron y que más ha concentrado el interés de los especialistas en psiquiatría los últimos años. Esto se debe a que este tipo de crisis, muy frecuente en la población, produce la mayor parte de los síntomas por los cuales mucha gente consulta a médicos de atención primaria: clínicos, cardiólogos, urólogos, dermatólogos, gastroenterólogos, etc.
Suele presentarse entre los 20 y los 40 años con un pico de la curva de casos a los 25. Las crisis que se presentan son espontáneas e inesperadas y simulan un episodio cardíaco. "La espontaneidad tiene que ver con que no hay ninguna causa concreta que lo desencadene, genera terror, sensación de angustia, mareo, acaloramiento y hasta desmayos, en ese momento el paciente siente que se va a morir", explicó Bustamante. Esta sensación le produce al individuo una gran angustia y temor a que el episodio se repita, provocando un círculo vicioso. El ataque dura entre 10 y 20 minutos y puede repetirse varias veces por día.
Fernández explicó que aparece cuando frente a determinada circunstancia la persona se siente sin recursos para enfrentarla, produciéndole angustia. Ante esto puede objetivar ese temor en alguna cosa en particular, como arañas, la altura, andar en auto, provocando la aparición de fobias, de las cuales se han identificado hasta 200. De esta manera, siente seguridad evitando aquello que cree le produce temor, aunque no se trata de la causa de fondo (lo que se llama desplazamiento).
Consecuencias
La patología puede resultar limitante o discapacitante en la medida en que la persona comienza a tener temor de salir de su casa, de ir a trabajar, de reunirse con personas, afectando su cotidianidad.
Como consecuencia se pierde concentración y rapidez mental por estar hipervigilante, hay una mala vinculación con el entorno (generalmente no es comprendido por la familia), se producen alteraciones en el estado de ánimo que pueden llevar a la depresión y puede caerse en adicciones.
"La persona siente que esto que le pasa es algo raro y tiene la sensación de estar volviéndose loco", detalla el psicólogo.
Condicionantes
Hay que hablar de dos tipos de condicionantes. Por un lado están los externos que engloban las exigencias de la forma de vida actual, como lo económico, lo laboral y lo social, que generan angustia e inseguridad. Por otra parte, hay una predisposición genética, particularmente para las mujeres que son las más propensas a padecer trastornos de ansiedad y de allí ataques de pánico.
Asimismo, los hijos también tienen una carga genética predisponente, sin embargo a su favor está que su progenitor ya es casi especialista en el tema por haberlo padecido en carne propia, por lo cual suele detectar los primeros cambios de conducta y favorecer un tratamiento temprano.
http://www.losandes.com.ar/notas/2012/1/6/ataques-panico-cada-frecuentes-616875.asp
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