viernes, 30 de abril de 2010

Test: Escala de Ansiedad de Hamilton

Aqui va un test para que puedan realizarlo.
Indiquen la intensidad con que se cumplieron o no, durante el último mes, los síntomas que se describen en cada uno de los 14 ítems:
0. Ausente
1. Intensidad ligera
2. Intensidad media
3. Intensidad elevada
4. Intensidad máxima (invalidante)

1
Estado ansioso: Inquietud. Expectativas de catástrofe. Aprensión (anticipación con terror). Irritabilidad.
2
Tensión: Sensaciones de tensión. Fatiga. Imposibilidad de estar quieto. Reacciones de sobresalto. Llanto fácil. Temblores. Sensaciones de incapacidad para esperar.
3
Miedos: A la oscuridad. A los desconocidos. A quedarse solo. A los animales. A la circulación. A la muchedumbre.
4
Insomnio: Dificultades de conciliación. Sueño interrumpido. Sueño no satisfactorio, con cansancio al despertar. Sueños penosos. Pesadillas. Terrores nocturnos.
5
Funciones Intelectuales (Cognitivas): Dificultad de concentración. Falta de memoria.
6
Estado de ánimo depresivo: Pérdida de interés. No disfruta del tiempo libre. Depresión. Insomnio de madrugada. Variaciones anímicas a lo largo del día.
7
Síntomas somáticos musculares: Dolores musculares. Rigidez muscular. Sacudidas musculares. Sacudidas clónicas. Rechinar de dientes. Voz quebrada.
8
Síntomas somáticos generales: Zumbido de oidos. Visión borrosa. Oleadas de calor o frio. Sensación de debilidad. Sensaciones parestésicas ( pinchazos u hormigueos ).
9
Síntomas cardiovasculares: Taquicardia. Palpitaciones. Dolor torácico. Sensación pulsatil en vasos. Sensaciones de "baja presión" o desmayos. Extrasístoles (arritmias cardíacas benignas).
10
Síntomas respiratorios: Opresión pretorácica. Constricción precordial. Sensación de ahogo o falta de aire. Suspiros. Disnea (dificultad para respirar).
11
Síntomas gastrointestinales: Dificultades evacuatorias. Gases. Dispepsia: dolores antes o después de comer, ardor, hinchazón abdominal, nauseas, vómitos, constricción epigástrica. Cólicos (espasmos) abdominales. Diarrea. Perdida de peso. Estreñimiento.
12
Síntomas genitourinarios: Micciones frecuentes. Micción imperiosa. Amenorrea (falta del período menstrual). Metrorragia (hemorragia genital). Frigidez. Eyaculación precoz. Impotencia. Ausencia de erección.
13
Síntomas del sistema nervioso autónomo: Boca seca. Accesos de enrojecimiento. Palidez. Tendencia a la sudoración. Vértigos. Cefalea (dolor de cabeza) de tensión.
14
Conducta en el transcurso del test: Tendencia al abatimiento. Agitación: manos inquietas, juega con los dedos, cierra los puños, tics, aprieta el pañuelo en las manos. Inquietud: va y viene. Temblor en las manos. Rostro preocupado. Aumento del tono muscular o contracturas musculares. Respiración entrecortada. Palidez facial. Traga saliva. Eructos. Taquicardia o palpitaciones. Ritmo respiratorio acelerado. Sudoración. Pestañeo.

Puntaje:
Si su puntaje es igual o mayor a 18 es aconsejable que consulte con un especialista en Tratornos de Ansiedad, para que le realice una evaluación diagnóstica ya que puede estar padeciendo un Trastorno de Ansiedad

viernes, 23 de abril de 2010

Como diferenciar la Ansiedad Normal de la Patologica

El Sistema Nervioso tiene, entre otras funciones, la de brindar respuestas de lucha, huída o parálisis ante situaciones peligrosas, pero hay casos en los que no logra desconectarse y permanece en estado de alerta permanente
Piense en el limpiaparabrisas de un vehículo. Su función consiste en ser encendido en días de lluvia para facilitar la visión del conductor. Imagine que este conductor al vislumbrar unas nubes de tormenta, enciende el artefacto. Posteriormente comienzan a caer unas gotas, con lo cual, lo deja encendido. Sin embargo, al cabo de pocos minutos deja de llover, pero él piensa: "¿Para qué apagarlo? Puede comenzar a llover nuevamente". ¿Qué cree usted que ocurriría con el uso desmedido de este recurso técnico tan útil? Muy probablemente se deteriore y cuando el conductor efectivamente necesite de su funcionamiento, éste no pueda responder de la manera esperable. Comenzarán a desgastarse los engranajes, se rayará el vidrio, producirá ruidos molestos, etc. De manera análoga, el cuerpo humano puede verse afectado por la Hiperactividad del Sistema Nervioso. El mismo, entre otras actividades, se ocupa de brindarnos respuestas de lucha, huída o parálisis ante situaciones peligrosas. Pero si el sistema nervioso padece de dificultades para discriminar situaciones de peligro, nunca logrará desconectarse y permanecerá en estado de alerta permanente. Cualquier estímulo banal tiene posibilidad de transformarse en un peligro potencial. Esto indica que la dificultad podría encontrarse en la decodificación de los estímulos internos (como por ejemplo las sensaciones corporales) o externos (productos del medioambiente).Así lo explicó el doctor Gustavo Bustamante, director de la Fundación Fobia Club. Para él, "en los casos de ansiedad patológica pareciera observarse un Mecanismo de Preocupación Interna en busca de un problema externo en el cual depositarse y no a la inversa, es decir, de un problema real que dispare en consecuencia una preocupación lógica".En muchos casos las preocupaciones de tipo patológico pueden tener un contenido específico; por ejemplo, en el Trastorno de Ansiedad Social la persona está preocupada por su desempeño y por el temor a la crítica. En el caso del Trastorno de Pánico y la Agorafobia la preocupación refiere al miedo a padecer una crisis, de alejarse de algún lugar de seguridad, o temor a quedarse solo. En el caso del Trastorno Obsesivo Compulsivo el temor suele estar asociado a pensamientos o ideas parásitas dando como resultado rituales o Compulsiones como lavados excesivos, chequeos, etc. En el Trastorno de Estrés Postraumático la preocupación se vincula al temor de vivir nuevamente una situación donde hay riesgo de vida. Finalmente en la Fobia Específica, la preocupación se asocia a la posibilidad de encuentro con el objeto o la situación fóbica (aprensión a espacios cerrados, a insectos, etc.)."Los cuadros mencionados pertenecen al grupo de los Trastornos de Ansiedad (Clasificación Diagnóstica Manual D.S.M. IV TR) y tienen en común una reacción de ansiedad descontextualizada y desproporcionada en relación al objeto o situación temida", detalló el especialista, quien remarcó que sin embargo, "existe otro cuadro que pertenece a los Trastornos de Ansiedad denominado Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) donde es imposible establecer un tema específico de preocupación, pues ésta es fluida, es decir, que oscila de un origen a otro". Es el caso de una persona que puede estar preocupada por una situación académica, pero al escuchar la sirena de una ambulancia pasa a imaginar que un familiar se pudo haber enfermado o accidentado.

http://www.infobae.com/salud/512035-101096-0-Como-diferenciar-la-ansiedad-normal-la-ansiedad-patologica

jueves, 15 de abril de 2010

Miedo a conducir, cómo combatir la amaxofobia

La fobia es uno de los más frecuentes trastornos de ansiedad que presenta el ser humano actual. Si tratamos de definirla podemos decir de qué se trata de un temor irracional, exagerado ante determinado objeto que normalmente no produce ese tipo de respuestas.
Cualquier objeto puede transformarse en producto de fobia. Las más frecuentemente observadas son a ciertos animales, como las arañas, ratas, cucarachas, víboras, etc. Estas fobias ahora llamadas específicas, también pueden darse con animales no dañinos como perros o caballos, pichones o partes de los mismos como ser plumas o pelos. Hay fobia a sacarse sangre, a las tormentas, a los espacios cerrados (claustrofobia), a viajar en avión (aerofobia).
Como habitualmente decimos cualquiera de nosotros podría tener una fobia, pero solo en aquellas situaciones donde la fobia se convierte en un factor de deterioro de calidad de vida, es ahí donde empezamos a ver que se convierte en un verdadero trastorno y solamente ahí donde pensamos en que hay que tratarla. Por ejemplo, hay personas que pueden tener fobia a los camellos, pero la verdad es que en Argentina es poco probable que uno se encuentre de una forma sorpresiva con uno de estos animales, los “fóbicos a los camellos” si no van a un ZOO o a un circo es poco probable que se encuentren con un camello. Por esto jamás consultarían, pero imagínese que uno tiene fobia a manejar, seguramente es ahí donde podría plantearse una necesidad de tratamiento.
Dentro de una de las fobias que se esta conociendo en los últimos años encontramos a la fobia a conducir o también llamada amaxofobia. La palabra proviene del latín y se traduce como miedo a los carruajes.
La sociedad no es consciente de la importancia y la extensión de esta fobia. Seguramente, más de lo que la mayor parte de los conductores está dispuesta a reconocer. Porque no es fácil contarle a los demás que se tiene pavor a conducir. Y mucho menos, que lo comprendan. Sudores, temblores, taquicardias, dolor de estómago… son algunos de los síntomas que padecen los afectados. Incluso se dan casos de personas que han tenido que parar el vehículo al sentir una sensación de descontrol.
En la Fundación Fobia Club recibimos varias consultas con este tipo de preocupación, como por ejemplo dice Juan (35 años): “Hace dos semanas que me pongo nervioso solo cuando tengo que manejar mi auto en la ruta, o en la autopista, me pongo a sudar no soy capaz de pasar los 100 Km./h y si tengo que pasar a un auto me palpita el corazón, estoy muy preocupado nunca me ha pasado nada, ha sido de repente, no es que sufrí ningún accidente. Que hago? Esto me esta agobiando necesito manejar el coche para ir a mi trabajo que queda a 25 km. de mi casa.”
Dice Claudia (45 años) “Nunca puedo ir por Panamericana, cada vez que tengo que ir a Unicenter me voy por colectora y me siento que pierdo tiempo. No me animo a ir a ningún lado sola en el auto. Me muero de ganas por ser libre, sacarme este miedo que tengo adentro y poder manejar como lo hace toda persona de mi edad. No quiero vivir arriba de un remise o un colectivo toda mi vida siendo que tengo mi propio auto, se que todo esto es por mi temor irracional”
Qué hacer? Tiene Solución? Hay otros que padecen lo mismo?
Se calcula que un 10 % de la población de USA tiene este problema. La realidad es que como toda fobia especifica tiene un excelente pronóstico. Solo hay que hacer lo conveniente: un buen diagnóstico para después realizar un buen tratamiento
La gente que consulta en general son adultos entre 30 y 40 años, algunos que empezaron a sufrirlo después de pasar varios años sin manejar, muchos aprendieron de joven a manejar y por diferentes motivos comenzaron a manejar 15 años después. Los hombres parecen ser más reacios a admitir su miedo a conducir. Muchas veces los hombres manifiestan sus temores transformando sus miedo en agresividad y, si van asustados al volante, culpan a los demás de sus propios fallos, se pelean con otros conductores. Los accidentes de tráfico, las malas experiencias durante el periodo de aprendizaje al volante o los largos periodos sin conducir pueden causar amaxofobia, un temor extendido que pocas personas reconocen como tal.
Como cualquier fobia, requiere apoyo, paciencia, comprensión; volver a aprender a manejar e, incluso, recurrir a un especialista. Es importante a tener en cuenta:
. Síntomas Físicos: Sudores, temblores, dolor de estómago y taquicardias.
. Síntomas Psicológicos: Ansiedad, ataques de pánico y depresión.
TRATAMIENTO
* En muchos casos se hace necesaria la ayuda profesional para superar esta fobia a manejar, sobre todo cuando el miedo deriva de un accidente de tráfico, lo cual podría relacionarse con otro trastorno de ansiedad como es el :Trastorno de Estrés Post-Traumático.
* La familia muchas veces debe tratar de ser menos critico, mas comprensivo y estar dotado por una mayor cuota de paciencia, ya que muchas veces no logra comprender totalmente este problema.
Aunque muchas personas no lo tomen demasiado en serio, el problema es real. Es por eso que si UD. ve a un conductor que a veces no se anima a pasar a otro auto, a un camión, o que frena excesivamente o que va inclusive a menor velocidad de la mínima permitida para ir en una autopista: por favor no le haga señas de luces, no le “tire el auto encima”, no lo increpe, ya que puede ser una persona que esta padeciendo una enfermedad y que seguramente con una actitud intimidatoria solo aumentara el riesgo de un accidente.
Dr. Gustavo Bustamante
Director General
Fundación Fobia Club

http://www.unamiradadistinta.com.ar/miedo-a-conducir-como-combatir-la-amaxofobia/

jueves, 8 de abril de 2010

Cuando viajar en avión se transforma en un suplicio

La fobia a volar es un trastorno frecuente. Sin embargo, cada vez más personas deciden tratarse con terapias que enfrentan al paciente con su miedo.
Viajar en avión , en muchos casos, es motivo de gran estrés.
Diversos estudios internacionales han determinado que una de cada tres personas teme los aterrizajes, despegues y turbulencias. Y una de cada cinco evita volar debido al miedo que le provoca. Además, el 20 por ciento se automedica para intentar tranquilizarse en las horas previas al vuelo. Se trata de un verdadero problema en un mundo globalizado, donde las empresas requieren que sus gerentes, directivos y empleados tomen aviones de manera cada vez más frecuente. Incluso, muchas veces, la posibilidad de ocupar un puesto más importante implica tener que empezar a volar regularmente. Es entonces cuando algo que para muchos puede ser placentero o un simple trámite, para otros se convierte en una verdadera pesadilla.
Cómo se manifesta"En las personas que sufren de aerofobia, la conducta más común es es evitar los vuelos, y para quienes se encuentran obligados a realizarlos ya sea por cuestiones laborales o de fuerza mayor, lo padecen hasta llegar incluso a automedicarse o, aún peor, recurrir a la excesiva ingesta de alcohol para aliviar los síntomas", explica el psicólogo Gustavo Bustamante, presidente de Fobia Club.
Los síntomas comienzan en muchos casos varios días antes, por ejemplo desde que sacan el pasaje empiezan a consultar el pronostico del tiempo, a mirar si hubo accidentes registrados en los medios , preguntan a quienes en esos días vuelan como son los viajes, si hay mucha turbulencia y cosas por el estilo. Es decir, comienzan con una ansiedad anticipatoria. Y hasta a veces tiene pesadillas relacionadas con el tema.
Todo esto va acompañado por una serie de síntomas físicos, algunos que se presentan antes de viajar y otros en el mismo vuelo como transpiración, taquicardia, sensación de ahogo, flojedad en las piernas, dolores gastrointestinales e incluso en algunos se puede producir una crisis de pánico, sin que ello implica pader este trastorno específico.
Qué lo desencadena"Una experiencia negativa, como un vuelo con turbulencias, el mero desconocimiento de las razones físicas que mantienen a un avión en el aire o incluso el visionado de las consecuencias de un accidente aéreo por televisión suelen ser detonantes del problema, que puede aparecer en cualquier momento, incluso en personas que llevan años volando".
Además de los factores detonantes mencionados, el miedo a volar puede esconder otras fobias, como la claustrofobia, o el miedo a las alturas, por ejemplo. El especialista consultado por Infobae.com explica la diferencia entre los sexos ante este problema. "Los hombres son educados para intentar ser valientes y aprender a controlar la emoción del miedo o, al menos, a no expresarla; las mujeres, en cambio, la exteriorizan con naturalidad".
Además de los que presentan una fobia que les impide subirse a un avión, existen también muchos casos de personas que, padeciendo el problema con menor intensidad, acaban volando con un elevado grado de malestar. "Al final vuelan, pero incurriendo en conductas como pasarse el viaje bebiendo alcohol o tomando tranquilizantes.
Estas conductas, pueden ayudar al viajero a llegar a su destino pero, el miedo persiste y la persona lo sufrirá con igual intensidad la próxima vez", relata.Cómo tratarlo"El miedo a volar se puede superar en casi todos los casos abordando el problema de la forma adecuada.
En el Fobia Club se realizan cursos especiales a cargo de profesionales, psicólogos y comandantes de aeronaves, que en un período muy breve (2 a 3 semanas), informan sobre las maniobras y brindan conocimientos que permiten a los pacientes realizar sus vuelos con tranquilidad y placer. El curso culmina con una exposición en vivo, en primer lugar con aviones detenidos en pista y por último, con un vuelo a una ciudad cercana"."Hay gente que nunca voló, entonces al no exponerse al estímulo no comprueba qué es lo que puede pasar en un vuelo. Justamente, las terapias lo que hacen es acercar al paciente al estímulo, desde un enfoque integrativo, que permite reordenar la información".
"Hoy nadie se puede plantear el tema de no viajar, y decir que no quiere volar, pero la fobia a volar es algo muy comun entre los ejecutivos, por tal motivo lo mejor es aceptar el problema, expresarla, y realizar un tratamiento para superarlo, concluye Bustamante.

viernes, 19 de marzo de 2010

Fobias: cuando un miedo te paraliza

Según un estudio, el 30% de las personas está predispuesta a sufrir crisis de ansiedad; los perjuicios para la vida cotidiana; testimonios de pacientes; cómo tratarla y un test de detección
Ocho años estuvo Silvia Aimery con ese miedo a morirse que la condenaba a no salir de su casa y a no quedarse sola nunca. "Cuando mi marido se iba a trabajar, quedaba alguno de mis hijos o hasta amigos de ellos; hacían postas porque yo tenía que estar acompañada las 24 horas", recuerda esta mujer de 58 años, ahora coordinadora en el Fobia Club, el lugar que la sacó del "infierno", para usar una palabra suya. Por momentos, cuando cuenta las peores cosas que le tocó vivir, sus palabras salen livianas, entremezcladas con la risa, como si le hubieran ocurrido a otra persona. "No me reconozco en esa mujer que fui", dice, después de confiar una de sus vergüenzas: "Me acompañaban al baño, eso es denigrante".
Tres de cada diez personas tienen una personalidad predispuesta a sufrir estas crisis de ansiedad, según estadísticas de esta fundación que centra el tratamiento de fobias en atención psicológica y psiquiátrica pero, fundamentalmente, en terapias grupales. "Las fobias son un miedo desproporcionado. El organismo actúa como si un peligro o riesgo real estuviera acechando; suena entonces la alarma: se desencadena el proceso de ansiedad. El sujeto sufre una crisis de pánico, su pecho se oprime, el corazón se acelera, hay temblor y sudoración. La alarma sonó pero, en realidad, no había ningún peligro real", define el doctor en psicología Gustavo Bustamante, director general de Fobia Club.
Mientras el terapeuta conversa con lanacion.com, crece el murmullo en la sala de espera: hoy es día de encuentro grupal de pacientes, una parte central de la terapia para curar fobias. "Nada es tan importante como sentirse acompañados en sus sensaciones", dice el médico. Cuenta que en sus años como psicólogo especializado en el tema llegó a ver pacientes con fobia a los botones, a las palomas, a ciertos números o apellidos, a los globos, a las verduras, a los sapos, a los ascensores y a los aviones. Y sigue enumerando patologías: son muy comunes los trastornos obsesivos-compulsivos, que condenan a las personas a rituales como verificar 20 veces la cerradura de una puerta, o a lavarse 50 veces las manos y hasta ponerse alcohol o lavandina aunque no haya ninguna razón para esto.
Los tratamientos para curar fobias, en general, son efectivos: en 2 ó 3 meses el paciente puede volver a tener una vida normal. ¿Una recomendación? Animarse a reconocer la enfermedad y pedir ayuda.
Marisa Torrealday, de 51 años, llega bronceada de sus vacaciones. Recibe halagos de sus compañeros. Su vida antes de tratarse sus ataques de pánico y su ansiedad generalizada parece otra. "Pasaba noches sin dormir, rara vez salía de casa porque me descomponía, tenía los labios grises, la mirada desencajada, me sentía morir. Fueron 12 años de mi vida encerrada". Y lo peor: "No me animaba a contar lo que me pasaba. Recién después de años se lo dije a mi marido, que es San Roberto, como lo bauticé yo".
Ese fue el primer paso para dejar de ver pasar la vida a través de una ventana.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1244006

lunes, 15 de marzo de 2010

Taller para Familiares


El jueves 8 de Abril, en las instalaciones de la Fundación (Sede Central), se realizara un nuevo Taller para Familiares de Pacientes.

Se trata de un espacio en el que los familiares y/o amigos de pacientes que sufren Trastornos de Ansiedad, pueden encontrar información profunda y rigurosa, compartir sus dudas e inquietudes con otros familiares, y hallar respuestas y contención.
El taller es totalmente gratuito

lunes, 8 de marzo de 2010

Fobias ¿Miedo a que?

En consonancia con el ritmo de vida actual en las urbes, las fobias se han erigido en un mal recurrente. Así, afectan a un alto porcentaje de personas. Algunas sociales, otras genéticas y una buena cantidad más puntuales, el abanico fóbico es tan amplio como sorprendente.

No se trata de un fenómeno nuevo. Desde el comienzo dela Humanidad, el miedo ha sido un factor esencial para el desarrollo de la especie; en un principio, sólo en pos de protegerse de los peligros de la naturaleza y los animales.
Gustavo Bustamante, Doctor en Psicología, especialista en fobias y vicepresidente del Fobia Club, desarrolla: "Desde siempre existieron personas que no podían dar discursos ante un público o viajar en carruajes (amaxofobia), o que tenían miedo de salir de su casa; pero antes no se trataba, como sí sucede hoy en día. Además, si hablamos de las sociedades actuales, podría decirse que los miedos han mutado en más desproporcionados y, muchas veces, desmedidos". Pues aquí, y en este punto, nace lo que hoy se conoce como `fobias´.
Recién en la década del ochenta, cuando se tomó una verdadera dimensión de que las fobias y los miedos sociales eran problemas serios para muchas personas, salió a la luz que el 12% de la población argentina los sufría.
Pero ¿dónde estamos parados actualmente? "La calidad de vida nos lleva a la ansiedad. Y el tremendo miedo de perder el control, se potencia en una sociedad tan competitiva como la nuestra", asegura Bustamante.
La realidad más temida
"Empecé con fobias hace cuatro años. En un momento de mi vida en que me mudé solo, cambié de trabajo y pareja. Todo en pocos meses", cuenta Mariano, analista de sistemas. "La primera vez me vino de forma imprevista: trabajaba tranquilamente en mi oficina cuando empecé a sentir que se me secaba la boca; después, comencé a marearme, sufrí una presión en el tórax, palpitaciones y una sensación de que me moría". Ya en el consultorio, el médico diagnosticó "ataque de pánico".
Pues sí, estas sensaciones se tornan asfixiantes, y el brote de ansiedad puede acompañarse con síntomas físicos, como dolor en el pecho, mareo, manos y pies dormidos, temblor o una sensación de ahogo. En definitiva, un menú de situaciones desagradables que lleva a que una persona, entre otras cosas, a que se encierre en su casa y no quiera salir.
El Fobia Club, una de las entidades más respetables en el tema, realizó un estudio durante 2006 el cual señaló que alrededor del 13% de la población argentina sufre de trastornos por ansiedad social; aunque, en general, muchos lo minimizan: por ejemplo, consideran que el miedo a hablar en público es sólo producto de una gran timidez. Sin dudas, estas perturbaciones conllevan consecuencias mayores de lo que se cree. Pueden conformar una barrera que impide desde al acceso a mejores puestos laborales o a formalizar una pareja, hasta la imposibilidad de comprar ropa o hablar por teléfono.
Algo es seguro: postergar el problema, como buena parte de las personas que sufren de fobias lo hacen, significa una eventual proliferación de la patología. "Sucede que muchos se adaptan: ya no viajan, no se socializan demasiado… En ocasiones, la familia los cubre: 'Quedate, que voy yo'. Y se da en muchas personas mayores", asegura Bustamante.
Toda fobia altera la calidad de vida, aunque, sin lugar a dudas, en algunas personas las modificaciones de sus rutinas son mucho más profundas. Este estado de sensibilidad lleva a que los fóbicos se sientan vulnerados por situaciones comunes y humanas, como una separación de pareja, la pérdida del trabajo o algún conflicto familiar. También están las causas generales: "La crisis de 2001 creó, en muchas personas, trastornos y crisis generadas por ese caos social y medio ambiental. Lo que demuestra que las fobias no son puramente genéticas".

Buscar soluciones
A no asustarse, por estos días, las fobias, trastornos de ansiedad o miedos sociales cuentan con tratamientos de gran eficacia. A partir del diagnóstico adecuado realizado por un profesional especializado, se indica la medida necesaria para cada trastorno. En algunos casos, basta con un tratamiento psicológico o la incorporación a un grupo de autoayuda, mientras que en otros debe realizarse una complementación de la farmacoterapia y la terapia cognitiva conductual. Esta última supone la exposición gradual a la persona con el objeto o la acción a la que teme, de manera que, poco a poco, la naturalice y pierda los miedos.
Tras este recorrido por el "escenario" de las fobias, lo importante es saber que sí, que nuestra personalidad puede tener algunos rasgos "curiosos" y hasta graciosos (el cine de Hollywood es generoso en ejemplos). Pero también puede haber un límite muy fino (o ninguno) entre esta situación y el padecer trastornos por ansiedad social. No temer a la realidad será en estos casos la consigna, lo que significa, entre otras cosas, que nuestro círculo íntimo y la ayuda de los especialistas serán indispensables para encontrar el camino a la solución.

Diccionario de los Miedos

Ansiedad de separación
Ansiedad excesiva concerniente al alejamiento del hogar o al de aquellas personas con las que el sujeto se vincula. Se inicia antes de los 18 años de edad.

Claustrofobia
Temor a encontrarse en lugares cerrados, pequeños y no poder escapar; situación que provoca trastornos parecidos a una crisis de pánico. Ejemplo: aquella persona que se queda encerrada en un espacio diminuto y reacciona de manera violenta.

Fobia
Temor irracional, desproporcionado y persistente que se manifiesta como respuesta a la exposición a ciertos agentes externos, tal es el caso de personas, objetos o animales, entre otros.

Fobia específica
Temor irracional ante la presencia de cualquier objeto o situación, como los animales. Ejemplo: temor a las cucarachas, ratas, arañas, víboras, perros, gatos, caballos o parte del cuerpo de ellos (pelos, plumas etc.), sustancias u objetos (sangre, líquidos sexuales) o situaciones como las tormentas, inundaciones… El paciente trata de evitar a toda costa tales realidades.

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
Preocupación constante y excesiva sobre una amplia gama de acontecimientos y situaciones. Produce inquietud, fatiga y falta de concentración. Ejemplo: aquella persona que imagina situaciones horribles mientras un familiar se retrasa o no contesta el teléfono.

Trastorno de ansiedad social (TAS)
Temor a ser evaluado ante un grupo de gente. Ejemplo: dificultad y miedo para hablar en público, dar charlas, discursos o exámenes, comer o relacionarse con personas desconocidas.

Trastorno de pánico
El más conocido es la agorafobia (marcado temor por alejarse del domicilio o a caminar solo por la calle, viajar en colectivo, tren y subte). Resultan entre seis y siete veces más frecuentes en las mujeres. Los síntomas comunes son: taquicardia, opresión en el pecho, temblor, mareos, sudoración, sensación de desmayo, náuseas, trastornos intestinales, temor a enloquecer o a perder el control.

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
Se manifiesta con ideas, impulsos e imágenes persistentes que el individuo considera intrusas. Para evitarlas, la persona realiza rituales o conductas compulsivas. Ejemplo: aquel sujeto que cierra una y otra vez la llave de gas.

Trastorno por estrés postraumático (TEPT)
Es la aparición de una serie de síntomas que le siguen a la exposición de un acontecimiento estresante, traumático, real. Uno de los síntomas puede ser el sueño recurrente. Casos generadores: la pérdida de un ser querido o un accidente automovilístico.

Ranking de fobias
Según una encuesta realizada en 2006 por el Fobia Club, el 31% de los pacientes que concurren al centro sufre de trastorno de pánico con agorafobia (temor por alejarse del domicilio o a estar solo por lugares públicos). El ranking de los principales temores quedó conformado de la siguiente manera: un 27%: padecen trastorno
de ansiedad social; un 13%: trastorno
de ansiedad generalizada ; un 9%:
depresión; un 7% trastorno obsesivo
compulsivo; un 6%: fobias específicas,
y un 3%: trastorno de pánico sin agorafobia.

Cuestión de género
Los números de estos últimos años señalan que las mujeres están más alertas a los trastornos de ansiedad. “A diferencia de ellas –explica el Doctor Gustavo Bustamante–, los varones suelen consultar mucho menos, ya que suelen intentar resolver sus problemas por medio del alcohol o sufren reacciones impulsivas o violentas. A veces, pasan años con su dificultad a cuestas. Es posible que se sientan ofendidos o poco hombres si cuentan sus miedos”.

Pantalla grande para los miedos
Desde distintos enfoques, el cine siempre
le ha dado un espacio a los miedos sociales. Un buen ejemplo de los últimos años es
la película francesa Los coristas, en la que el desafío resulta ser el de superar al miedo, como lo evidencian los chicos –protagonistas de la película– de un reformatorio, en plena Segunda Guerra Mundial.
La fobia al espacio exterior (espaciofobia) es también un recurrente en las historias de ciencia ficción: H. G. Wells, Orson Welles y Steven Spielberg, a la hora de la literatura, la radio y el cine, han aportado lo suyo. Un clásico que se vincula con esto: La Guerra de los mundos.
Por nuestras pampas, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es el problema que padece Joaquín, el personaje que encarna Adrián Suar en el film El día que me amen. Por último, Jack Nicholson –quizás en la más famosa de todas las películas "fóbicas"–, personifica a un escritor con trastorno obsesivo compulsivo en el filme Mejor imposible. En él, el personaje usa guantes para no "contagiarse la suciedad" y camina evitando tocar la unión de las baldosas.

El Fobia Club, una de las entidades más respetables en el tema, realizó un estudio durante 2006 el cual señaló que alrededor del 13% de la población argentina sufre de trastornos por ansiedad social.

Nota: Revista Conexion (Laboratorio Andromaco)